Educando a nuestros hijos - 2° parte - Fernando Ravaglia

EDUCANDO A NUESTROS HIJOS – 2° PARTE

educando a hijosEn la nota anterior desarrollamos algunas ideas acerca de los riesgos de que nuestros hijos no quisieran seguir estudiando y decidieran irse al campo para dedicarse a la parte aparentemente más divertida o fácil del trabajo rural, la parte operativa, y dejaran de lado los aspectos de formación en temas gerenciales.

Vimos antes algunos temas que hacen a los valores y actitudes que sería provechoso inculcar a nuestros sucesores, veamos ahora los aspectos que tienen que ver con qué conocimientos inculcar para que se conviertan en buenos ejecutivos de una empresa rural moderna y competitiva.

Hace años, un equipo de economistas de la Universidad de Purdue, en Estados Unidos de Norteamérica, pensando en las empresas que llegarían al siglo XXI definió lo siguiente:

Las organizaciones que participen en la próxima década van a tener un conocimiento claro de sus fortalezas y debilidades así como de su posición en el sistema alimentario.

Van a tener que ser flexibles frente a los cambios de necesidades de los consumidores y van a buscar alianzas con firmas que tengan fortalezas complementarias con las suyas.

Los líderes que sepan como llevar adelante esas organizaciones asociadas van a emerger como los empresarios exitosos de la próxima década .

Las divisiones tradicionales entre proveedores de insumos – productores e industria van a ir tendiendo a desaparecer frente a las fusiones y los convenios entre empresas de diferentes áreas.

El énfasis del pasado en lograr la mayor productividad de los recursos humanos se hará cada vez más importante con el paso de los años si se quiere manejar empresas rentables. 

El punto de partida es entender que el nuevo ambiente que se perfila para los negocios del área agro alimentaria ofrece un sinnúmero de oportunidades para las organizaciones con capacidad de ver, entender y capitalizar los inevitables cambios que están remodelando a nuestro sector

Este párrafo es categórico en cuanto a las líneas de trabajo que deberemos inculcar a nuestros hijos si queremos incluirlos en la actividad agropecuario en este siglo que recién empieza. Me tomé la libertad de resaltar en negrita algunas ideas y palabras clave que creo tenemos que grabarnos en las cabezas porque son las que van a definir mucho del futuro de nuestras empresas.

Vamos a lo concreto entonces: ¿Qué habilidades y conocimientos deberemos enseñar a nuestros hijos para que gerencien empresas en forma exitosa?. Van a continuación algunas ideas.

1 – Aprender el manejo de la información externa e interna de la empresa.

El manejo de la información es uno de los puntos clave para el éxito empresario en el siglo XXI.

Información externa.

Piensen apenas por unos segundos en la cantidad de información que les llega todos los días en forma de gacetillas, folletos, diarios, revistas especializadas, videos, TV, correo electrónico, Internet, y tantas formas más de comunicación. Dentro de toda esa masa de datos hay pistas para hacer buenos negocios, hay información tendenciosa que nos puede llevar a cometer errores, novedades con y sin utilidad, chimentos y notas impecables, y lo mismo pasa con la radio y la TV.

En este punto se nos presentan dos problemas que tenemos que aprender a resolver,uno, la necesidad de encontrar en medio de todas esa masa de datos, aquellos que son valiosos para tomar buenas decisiones, y dos, no tenemos tiempo para leer, ver o escuchar todo lo que se nos pone delante.

Una vez aprendidos, hay que enseñar a ser ordenados, críticos y muy selectivos para encontrar los frutos jugosos en medio de la hojarasca. Esto se aprende con la práctica y vale la pena dedicarle algo de tiempo a aprender cómo leer entre líneas y descubrir las pistas para aplicarlas a la toma de decisiones de la empresa.

Información interna.

Otro aspecto que define claramente a quienes les va bien y a quienes les va mal es la recopilación y análisis de la información de la empresa, y aquí tenemos datos físicos por un lado, y, datos económicos por el otro.

Hoy mas que nunca tenemos que enseñarle a nuestros sucesores que aunque no les guste mucho sentarse en el escritorio, tendrán que tener certeza de cómo, cuando, y cuánto dinero gastamos, qué utilidad tenemos (si es que la tenemos), a que velocidad evolucionan nuestras deudas, y si lo hacen favorable o desfavorablemente. Otro punto imprescindible es aprender a hacer presupuestos que les permitan controlar hasta cuando les va a alcanzar el dinero que tengan disponible para los procesos cotidianos y ver si llegaran a poder calzarse con los próximos ingresos que logren generar.

2 – Aprender a plantear Buenos Objetivos.

Es muy importante, no importa el tipo de empresa o emprendimiento que se lleve a cabo, hacerlo con objetivos bien definidos, y cuando pensamos en jóvenes que tienen la vida por delante este tema cobra mucha más importancia.

Una vez que hayamos entendido el panorama exterior y hayamos identificado más o menos bien las más probables amenazas y oportunidades para la empresa, deberemos, con esa información a la vista definir los objetivos, las metas que nos guiarán durante nuestro trabajo cotidiano.

Los buenos objetivos requieren reflexión y análisis para poder ser definidos, pero una vez hecho esto, y en la medida que se controlen los avances que se logren, nos permitirán tener certeza de nuestro progreso como empresa y como empresarios.

3 – Aprender cómo organizar y controlar planes de trabajo.

A partir de los objetivos nacen los planes, es decir, la combinación inteligente de los recursos de la empresa en el tiempo.

La buena organización permite hacer rendir al máximo los recursos disponibles, particularmente el tiempo y el trabajo de los empleados y del empresario. En este aspecto, existen herramientas simples y muy efectivas como los cronogramas de trabajo, planes preventivos, y tableros de control, que nos habilitan para sentir permanentemente “el pulso” del funcionamiento de la empresa.

El control de los planes es otro aspecto importante. Un plan puede ser letra muerta en un papel si no se lo controla, o sea, si no se chequea en qué medida se pudo avanzar en el logro de las metas propuestas. Las empresas con buen desempeño llevan un adecuado control de sus planes y se encargan de que sus sucesores tengan claras todas las ventajas del Planeamiento y lo pongan en práctica hasta convertirlo en un hábito.

4 – Aprender a “Aprender”

La capacidad para aprender implica ser capaces de retener la experiencia lograda – buena o mala – para evitar la repetición de errores, y tiene relación directa con la evolución y la supervivencia.

La empresa que no retiene la experiencia de sus éxitos o fracasos en la inteligencia de su gente y en la memoria de sus registros, también corre el riesgo de desaparecer.

La capacidad para aprender, valga la redundancia, “se aprende” analizando las consecuencias buenas y malas de las cosas que hacemos, detectando sus causas y reteniéndolas lo mejor posible como experiencia que nos permita tener un mejor desempeño cada día de nuestras vidas.

Si no aprovechamos la flexibilidad mental de los jóvenes para que desde chicos aprendan a pensar, a enfrentar situaciones difíciles con criterio y método, van a estar en serias desventajas frente a otros futuros empresarios que sí dominen esta técnica.

5 – Aprender a organizar sistemas de capacitación permanente.

¿Por que tenemos que pensar en nuestra capacitación y la de nuestra gente como algo permanente?.

Porque el mundo evoluciona en forma constante, y esa evolución si no es acompañada por nuestros conocimientos, nos desenfoca respecto a la realidad y nos deja fuera de juego.

En este punto el sector agropecuario tiene debilidades que otros sectores, que vienen compitiendo ferozmente desde mucho antes no tienen. Estas debilidades se ven básicamente en tres aspectos: la poca vocación por el trabajo de escritorio – planificación, organización y análisis de información – , la mínima inversión en capacitación de nuestros empleados rurales, y la tendencia a recibir capacitación en forma gratuita por parte de diversas empresas.

La primera es una especie de lucha permanente entre el potrero y el escritorio, en donde habitualmente el potrero ha sido casi siempre el vencedor, cuando lo razonable sería un balance del uso del tiempo más armónico entre ambos lugares de trabajo.

La segunda parte del simple hecho de haberse olvidado de la gente, que al fin y al cabo es la que hace las cosas, y sin embargo son casos extraños los de empresas que han invertido dinero seriamente en la capacitación de sus empleados.

La tercera es bastante más peligrosa, porque después de muchos años de asesoramiento gratuito por parte de diferentes entidades estatales, o de las jornadas de presentación de híbridos, herbicidas o lo que sea con charla técnica, asado o choripán y la consecuente entrega de folleto y gorrito con logo de la empresa, el productor se ha ido acostumbrando a que la capacitación debe ser gratuita. Algo así como un derecho adquirido.

¿Y si nadie nos regala lo que nos hace falta para ser competitivos que hacemos? ¿Nos fundimos?.

No tiene que caber dudas, estamos compitiendo contra el primer mundo, y este partido exige ser profesionales en todo sentido, y si nuestros hijos no se capacitan en este sentido, va a ser muy difícil que tengan un lugarcito en el agro del futuro.

Reflexione por un momento, ¿Qué sentido tiene invertir miles de pesos en semillas, máquinas y agroquímicos si no invertimos algo en nuestra capacitación o la de nuestros hijos?. Las máquinas, los herbicidas, la hacienda y tantas otras cosas son necesarias, pero lamentablemente no piensan solas, es la gente la que las combina y hace funcionar.

6 – Aprender a manejar con solidez los recursos financieros de la empresa.

La solidez financiera se apoya en tener control de la empresa mediante el buen manejo de los recursos financieros de la misma – dinero, stock de granos, hacienda, depósitos bancarios, etc. -, de modo tal que el empresario tenga autonomía para tomar las decisiones de compra o venta que más le convengan al desarrollo de sus negocios.

En el momento que el empresario pierde capacidad de maniobra en la toma de sus decisiones ante la necesidad de cumplir con pagos de intereses y amortizaciones de capital adeudado, la empresa se escapa de sus manos y el camino se hace irremediablemente cuesta abajo.

Son tantísimas las empresas que se han fundido por mala administración, que si no inculcamos en nuestros hijos este conocimiento junto con el buen hábito de la austeridad, es muy probable que arranquen de patrones y terminen de empleados de otros y sin empresa.

7 – Aprender a desarrollar nuevos negocios que integren vertical y horizontalmente a la empresa.

En la medida que las empresas se van haciendo más competitivas y eficientes, crecen, sea tanto en forma individual o asociativa.

A partir de un aumento de tamaño crece el volumen de las operaciones comerciales, tanto para la compra de insumos como para la venta de productos, y en ambos casos aumenta la capacidad negociadora de la empresa que intenta pagar menos los insumos y pagar menos comisiones o lograr mayores bonificaciones en la venta de su producción.

Cuando estos dos aspectos han llegado al límite, un camino alternativo pasa por la integración vertical, esto es, auto abastecerse de insumos o servicios contratados como las fumigaciones, desarrollar el acopio de la producción, fletes, etc.

La gran oportunidad que se le presenta a los jóvenes, es ser ellos los que desarrollen en la empresa familiar estas nuevas áreas como negocios propios, mientras van potenciando el resultado del negocio tradicional.

Una pregunta para el final, ¿Si no nos ocupamos nosotros de asegurar la educación de nuestros hijos para que tengan un futuro mejor, quién lo hará?.

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