Capacitarse: la única manera de adaptarnos a un mundo que cambia - Fernando Ravaglia

Cambio e incertidumbre son las dos palabras que mejor definen nuestro escenario actual y futuro.

Cambios climáticos, políticos, económicos, sociales, técnicos que no es esperable que se detengan sino que se acentúen con el paso de los años y que vayan planteando cada vez más incertidumbre y desafíos para las empresas que deberán “navegar aguas turbulentas”.

La gran pregunta es, entonces, cómo nos preparamos nosotros, como empresarios y líderes de nuestro equipo humano y familia, para llevar adelante nuestra empresa, del mismo modo que un comandante navega con su barco en un mar tormentoso, sabiendo que al final del recorrido el premio va a estar esperándonos y lo vamos a disfrutar plenamente, pero, mientras tanto, estamos en el medio de la tempestad y la misma no tiene miras de detenerse.

La gran respuesta para la gran pregunta es sencilla: Capacitándonos, nosotros y nuestro equipo de colaboradores, sean familiares o empleados contratados; pero como esta respuesta es muy amplia y dice mucho y poco a la vez, voy a tratar de ampliar un poco más el concepto.

Capacitarnos, ¿para qué?

En términos generales, todos en una empresa somos “resolvedores” de problemas, la diferencia radica básicamente en el tipo de problemas que resolvemos.

Los dueños o gerentes tienen que enfrentar los problemas vinculados con la toma de decisiones, la definición del rumbo y los objetivos de la empresa, su administración general y el correcto funcionamiento de todas las áreas de trabajo, a la vez que velan por el bienestar de su gente. Su trabajo está más vinculado a PENSAR la empresa y su marcha.

Los mandos medios resuelven problemas vinculados con el correcto funcionamiento cotidiano de las diferentes áreas de trabajo: tambo, agricultura, forrajes y alimentación, escritorio y administración, etc…; en el fondo su función es HACER HACER.

Los operarios resuelven problemas de corte operativo puro, del tipo HACER las cosas que tienen que ver con la ejecución de las tareas, desde la rutina de ordeño hasta la decisión de los metros a pastorear, o las dificultades que se les presenten en la siembra, cosecha, pulverización, racionamiento, etc…

Capacitarnos, ¿en qué?

Hay aspectos en los que TODOS los miembros de una organización necesitan poner a punto sus habilidades, ya que estos conocimientos se aplican en todos los niveles, por ejemplo:

– Habilidades para comunicarse correctamente, evitando los malos entendidos, las suposiciones, diciendo todo aquello que pensamos , o que no entendemos, etc…

– Habilidades para analizar y resolver problemas en forma ordenada. Generalmente tendemos casi todos a resolver problemas salteándonos la etapa de análisis, o sea, frente a una dificultad actuamos intuitivamente o en función exclusiva de nuestras experiencias anteriores y luego descubrimos que las supuestas soluciones no dan resultado. Hay que aprender a analizar los factores que hacen al problema, del nivel que se trate para decidir el mejor camino a seguir. La toma de decisiones es una de las variantes en esto de resolver problemas.

– El criterio y la práctica de mejora continua de procesos. Pasamos todos los días haciendo cosas por repetición y asumiendo que las hacemos correctamente. Cuando analizamos con otros criterios la forma en que hacemos las cosas, descubrimos ineficiencias que significan pérdidas de tiempo, de insumos, accidentes, etc, que cuestan dinero y generan desánimo a todo el equipo. Aprender a detectar errores y apuntar al “cero defecto” debería ser uno de los temas en los cuales todos los miembros de una organización deben coincidir, ya sea en los puntos de vista como hablando el mismo idioma.

– Criterios para resolver conflictos y mejorar la convivencia entre las personas. No podemos darnos el lujo de trabajar enojados unos con otros o desconfiando de la persona que tenemos al lado. Un mal ambiente de trabajo cuesta mucho dinero y lamentablemente, cuando tenemos una discusión con alguien, lo única solución que pensamos es echarlo o sacarlo del camino, lo cual no siempre es posible o conveniente para la empresa.

– Criterios para trabajar con orden, seguridad, responsabilidad e higiene. Todos los miembros de la organización deberían respetar y hacer respetar estos principios dando el ejemplo en las tareas del día a día.

Aspectos en los que es bueno que se capaciten los Dueños y Gerentes:

Si los dueños o los gerentes son los que fijan el rumbo y los cambios según se presente la coyuntura, deben tener conciencia de lo que pasa en el entorno del negocio, la coyuntura sectorial y nacional, por un lado, y lo que pasa en su empresa, su funcionamiento , fortalezas y debilidades y cómo va marchando cada proyecto.

Deben saber fijar correctamente los objetivos de trabajo, personales y familiares, ya que éstos marcan el rumbo de la organización y de las personas que trabajan en la empresa.

Deben conocer y tener criterios administrativos y de control de gestión, ya que sin información económica usada correctamente para alimentar el proceso de toma de decisiones, es muy fácil perder dinero. En este aspecto, que genera bastante rechazo porque a la gente de campo no le gustan mucho los números y los papeles, hay que aclarar que no es imprescindible que sea el dueño el que tenga los conocimientos de control de gestión o el que haga las cuentas, los puede hacer tranquilamente la esposa o algún familiar con vocación por estos temas; lo que importa es que quien toma las decisiones cuente con la información que lo ayude a pensar y resolver mejor.

El liderazgo, la capacidad de entusiasmar y dirigir a las personas es una función y atributo que deben tener tanto los dueños como los mandos medios, ya que sin esta capacidad las personas se desgastan rápidamente y por más buen sueldo que se perciba terminan yéndose de la empresa. Aunque muchos digan que líder se nace, la realidad nos enseña que aunque no se nazca con estos atributos, es posible “pulirse” razonablemente para dirigir mejor a las personas.

Aspectos en los que es bueno que se capaciten los Mandos Medios:

Los mandos medios, responsables de área, jefes de sala de ordeño, cómo los quieran llamar, o sea, los que están debajo de la autoridad del dueño y tienen que manejar gente, están en un lugar crítico de la organización, ya que son quienes hacen que la gente trabaje y, a la vez, funcionan como el vínculo de comunicación entre los estamentos superiores de la empresa y el personal; por todos estos motivos, a las cualidades de liderazgo que se mencionaron en el punto anterior se les deben sumar:

– Habilidades organizativas, para programar las tareas de las personas, minimizando el esfuerzo y las pérdidas de tiempo y recursos.

– Habilidades de comunicación. Coordinación de reuniones, mucha capacidad para escuchar, tanto a sus colaboradores como a su patrón, de manera que la información fluya en todos los sentidos en la empresa.

– Tacto en el trato con las personas y capacidad de resolver conflictos de manera productiva. Los mandos medios deben ayudar a mantener en todo momento un ambiente cordial y positivo de trabajo en la empresa; es importante, entonces, que tengan autoridad genuina y que sepan resolver las situaciones de conflicto que con toda seguridad se van a ir presentando en el trabajo diario.

– Recolección y manejo de información básica. Al tener que controlar procesos, los mandos medios, por fuerza, deben conocer y relevar aquellos datos que servirán para confeccionar indicadores de rendimiento y de eficiencia de las tareas.

– Conocimientos técnicos específicos de las áreas que deben coordinar o manejar. Ordeño, reproducción, alimentación, mantenimiento de maquinarias, control de cosecha o seguimiento y control de plagas; en fin, las áreas de especialidad son tan amplias como las actividades productivas que se llevan adelante. Lo importante es estar actualizado y, especialmente, conocer los puntos críticos y los aspectos en los cuales cualquier operación pudiera fallar o causar accidentes para las personas, equipos y animales de la empresa.

Aspectos en los que es bueno se capaciten los Operarios:

Los operarios son los que hacen las cosas, y se espera que las hagan bien; el único problema es que cuando uno le pregunta a los empleados rurales si han recibido algún tipo de capacitación para el trabajo que desempeñan, la gran mayoría dice que no, y que lo que hacen lo aprendieron haciendo, con miedo a equivocarse o a romper alguna máquina, o a partir de otros operarios que les enseñaron, con buena voluntad e intenciones, pero sin tener la certeza de que supieran hacer las cosas correctamente.

¿En qué sería bueno, entonces que se capaciten los operarios, además de las cosas que se han señalado anteriormente?:

En los aspectos técnicos directamente vinculados con su función en la empresa, pero más allá de conocer la tarea o la secuencia de acciones que se deben hacer para llevar adelante un determinado proceso, importa además enseñarle a las personas cuál es la meta de la tarea que ejecutan, lo que se espera de su trabajo como agregadores de valor en el total de la actividad empresaria y las consecuencias técnicas y económicas de sus errores.

Por ejemplo:
Ordeñar: extraer leche de la vaca con la ayuda de una máquina.

Ordeñar: extraer leche de calidad higiénico sanitaria adecuada para el consumo humano, cuidando los equipos, los animales y a las personas que participan en el proceso y minimizando el impacto en el medio ambiente.

Para la primera definición alcanza con aprender a poner y sacar pezoneras, y uno se convierte en un simple “pasa vacas”.

La segunda definición implica explicar muchas cosas más que tienen que ver con el sentido completo del negocio, hoy y mañana, pero son conceptos que un tambero profesional no puede desconocer: el bienestar animal, el mantenimiento y cuidado de los equipos y máquinas, el sentido social de alimentar al mundo con el fruto de nuestro trabajo, las implicancias medio ambientales de la actividad tambo. En fin, una cantidad de cosas que si las dejamos de lado, tarde o temprano nos van a generar problemas y la necesidad de hacer correcciones que serán mucho más difíciles por no haberlas desarrollado o explicado desde el principio.

Otro tema en el cual deberemos entrenar a nuestros colaboradores es en la capacidad de complementarse, colaborar y aprender a trabajar en equipo con otras personas, especialmente en actividades intensivas como el tambo.

Un aspecto que sale de lo puramente técnico, pero no por eso es menos importante, es el de las ACTITUDES , o sea, la forma y el espíritu con que se encaran las diferentes acciones, pero de esto hablamos en otras notas.

Capacitarnos, ¿cómo?

Finalmente, un comentario respecto a la forma de capacitarse y el error más frecuente y peligroso que se comete, la falta de constancia.

La capacitación, al menos desde mi punto de vista y el estilo que intento poner en las actividades que realizo, debería cumplir, en la medida de lo posible, con las condiciones de ser: práctica, objetiva y entretenida.

Práctica, o sea dirigida a la resolución de los problemas que debemos enfrentar en el día a día y a resolverlos con los elementos con los cuales contamos habitualmente.

Objetiva, porque debe ir al grano de los temas a resolver. Nada decepciona tanto como ir a una actividad de capacitación y ver docentes que se van por las ramas o distraen con temas que les interesan a ellos pero no a los asistentes.

Entretenida, divertida , porque cuando uno la pasa bien, los conocimientos se retienen mucho más y uno se queda con ganas de regresar cuando se realice la próxima actividad.

Y para lograr que todo esto tenga éxito, además, debemos ser constantes, o sea reforzar, consolidar, retener las ideas y conocimientos por medio de la práctica y la repetición, lo que no ocurre cuando las actividades se desarrollan una vez por año o una vez cada seis meses y los participantes ni se acuerdan de lo que hicieron en la actividad anterior.

El último aspecto tiene que ver con la convicción en la importancia de capacitarse y capacitar a nuestro equipo.

Muchísima gente reconoce y menciona al recurso humano como el más importante de todos los recursos de la empresa; la pregunta entonces es:

¿Cuánto gastaron el año pasado en insumos?, ¿Cuánto gastaron gasoil, alimento balanceado, semillas, fertilizantes, semen, etc…?,

¿Cuánto gastaron en capacitación, suya y de sus empleados y familiares?.

¿Es coherente la inversión con la importancia que tiene el recurso humano?

Me gusta y Compartir:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *